FOTO ENSAYO
EL PODER DE LA IMAGEN FIJA A TRAVÉS DEL TIEMPO.
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Por: Víctor Lòpez.
Hablar de fotografía en los
últimos tiempos, quizás sea una relación más directa con el avance tecnológico
incorporado en la telefonía celular, quien ha tomado protagonismo al incluir diferentes
aplicaciones en la mayoría de los dispositivos que hoy se ofrecen en el
mercado.
Sin duda alguna, las grandes
marcas, producto del sistema dominante que abrió sus puertas al libre mercado,
donde el valor competitividad se ha
vuelto el emblema de las multinacionales que actualmente lideran el comercio, promoviendo a gran escala, el consumo de la
tecnología como herramienta
indispensable en las vidas del hombre de
hoy.
Y es que podría decirse, que
por la practicidad y las posibilidades que hoy ofrece la tecnología buscando
ampliar sus horizontes dentro de una competencia que en ocasiones resulta
interesante por las propuestas innovadoras que se suscitan. Impactantes diseños
de equipos son el abanico de
posibilidades que van desde la incorporación de cámaras fotográficas con un importante número
de pixeles, respaldados por diminutos
pero sofisticados sensores, lo cual hasta hace poco, resultaba un desafío
imposible de lograr, pero solo la inventiva de la tecnología, cada vez nos
acerca a esas necesidades y preferencias que la masa quiere, logrando la
satisfacción personal de quien adquiere un equipo con estas características.
En este orden, la
transformación que ha vivido la fotografía desde su creación a comienzos del
siglo XIX, ha estado dentro de un escenario en el que la invención del hombre,
ha estado orientado a la búsqueda y al descubrimiento. El rol de la
entonces, ha sufrido diversas transformaciones que han estado situadas de acuerdo a su contexto, como
también a los hechos más relevantes de la historia que a su vez, han sido
captados desde su nacimiento por
Nicephore Niepce, pasando por otros científicos de la época, Daguerre,
Fox Talbot, cada uno dejando un importante aporte a esta magnífica y
apasionante arte.
“Un
claro ejemplo, de esta transformación
fue la invención de la cámara fotográfica Kodak de George Eastman en 1888, o de
la Leica en 1924, quien impulsó el
desarrollo de la fotografía basada en la instantánea; aun cuando antes ya se hacían fotografías de instantánea, y sólo
el nacimiento de una mentalidad moderna, engendrada en el reportaje propició la utilización masiva de
cámaras como la Ermanox y la Leica durante la denominada “época heroica” del
periodismo fotográfico, quien llego a coincidir
con la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Ni siquiera el
autocromo (primer procedimiento de fotografía en color inventado por los
hermanos Lumière en 1907) fue una revolución estética, como cabría esperarse
después de la polémica entre pintores y fotógrafos en el siglo XIX, sino que
sólo trajo consigo una confirmación de los principios divisionistas de Seurat
cuando el Impresionismo estaba ya superado por la Vanguardia. De hecho, desde
el punto de vista artístico, la fotografía en color se mantendría a la zaga del
blanco y negro hasta la segunda mitad del siglo XX”.
El gran aporte de Eastman
Kodak consistió en habituar la fotografía
a la gente común, quien sin someterse a
un aprendizaje, accedía directamente a unos resultados finales satisfactorios,
gracias a la simplificación tecnológica conseguida por este Eastman en la industria de la fotografía. El secreto
de esta innovación estuvo en la cámara que, lejos de sofisticaciones, se adaptó
perfectamente a las condiciones luminosas más comunes, es decir, al sol o
sombra.
Sin duda la era de la
tecnología, también estuvo presente desde su propia invención, como luego sería
dentro de la propia revolución industrial, ya que todo proceso que ha surgido
en la historia ha sido un elemento de referencia y de anhelo en el hombre por
alcanzar nuevos horizontes en el escenario de la humanidad. Lo evidencia de
algún modo Charles Baudelaire al referirse a ella “El deber de la fotografía es el de ser la sirvienta de las ciencias y
de las artes (...) Pero si se le permite invadir el terreno de lo impalpable y
de lo imaginario, en particular aquel que sólo vale porque el hombre le añade
su alma, entonces ¡ay de nosotros”.
Y es que el poder de las almas
ha llevado a que la fotografía se haya convertido en pieza fundamental de la historia, siendo
protagonista de la transformación misma de su invención como también de la
sociedad. Episodios como las guerras
mundiales, la revolución rusa, la guerra fría, la guerra en Vietnam, como otros
eventos históricos han contado con la evidencia documental que solo la
fotografía ha podido captar en las almas
de quien fotografía y quien es registrado. Quizás por ello, su grado de
aplicabilidad se ha vuelto casi que portátil, al ser incorporada en la
practicidad y la esteticidad de los dispositivos de hoy, como producto de la
mediatización al cobrar un valor simbólico dentro de una sociedad netamente
consumista.
El comienzo de una nueva era,
llega referenciado en los adelantos que tras la culminación de la segunda
guerra trajo consigo al mundo. Se entró en una carrera no solo ideológica sino también
en la funcionalidad del sistema que hoy impera y que domina nuestras vidas a través
de las industrias culturales. Y en ella
la fotografía también ha tenido cabida, ya que la radio, al igual que la televisión, los diarios,
revistas, ni que decir la música, como
el teatro, han sido piezas fundamentales en la construcción de la nueva
industria. Aquella industria que está, casi que programada para poder aumentar el consumo de sus
productos a través de sus mecanismos,
modificando hábitos sociales, educando a su manera y obviamente transformando
la sociedad.
Quizás por ende la fotografía y
su transformación misma de lo analógico a lo digital, también entra en el
cuestionamiento que aun, se evidencia por quienes hacen parte de su oficio,
como también de quienes desde otro campo cuestionan la veracidad y la
autenticidad de la imagen en la actualidad, quien ha terminado casi que sometiéndose
al capricho hegemónico de los grandes monopolios que ven en la imagen, un importante
nicho para seguir en la avanzada de su dominio ideológico a gran escala. No es
gratuito que la publicidad es el escenario preferido y mimado del sistema capitalista, quien ha sabido
persuadir a la audiencia a gran escala, al punto que las estupidiza como lo menciona
Galindo Cáceres. “Somos
parte de un sistema que prevalece y que adormece las mentes para volverlas más
ingenuas y estúpidas como lo citaba Galindo Cáceres”.
Y es que la fotografía, ha
sido clave en el vertiginoso éxito que
ha tenido las grandes agencias de publicidad a través de sus estratégicas y ávidas
campañas que han permitido sostener el discurso propio del capitalismo “consumo
a gran escala”.
“Para
Adorno y Horkheimer la modernidad se caracteriza por la omnipresencia de las
técnicas y la mercantilización de las relaciones humanas. Los miembros de las
sociedades industrializadas están expuestos al sufrimiento psicológico y son
vulnerables desde un punto de vista ideológico.”
Esto en
parte se debe a que los hombres se abandonan a sí mismos, como lo evidencia Adorno y Horkheimer, al
punto que van perdiendo sus raíces y su comunidad de origen. Los vuelven extraños de sí mismos, lo cual los
hace más más susceptibles a ser manipulados.
“Bombardeo permanente de entretenimientos
que afectan el juicio y adormecen la razón”. Sostiene la escuela de
Frankfurt. Y es que el rol de la fotografía en los últimos tiempos ha sufrido la
banalización mediática en parte, debido al estrecho vínculo que mantiene con la
tecnología, en su paso de lo analógico a lo digital, la fotografía ha generado
diversas apreciaciones. Algunas a favor y otras en contra, especialmente ante
la credibilidad de la imagen que se maneja en la posteridad. Si bien como lo
mencionamos anteriormente la fotografía ha sido el vehículo facilitador de
muchas campañas publicitarias, en donde la imagen ha tomado un valor
determinante la tecnificación como producto de la tecnología ha desvirtuado el
valor comunicativo de la fotografía en algunos campos como pasa en el
fotoperiodismo, en donde se menciona que dicha realidad puede ser modificada,
manipulada, tal como ocurre en otros campos de la imagen fija.
Si bien
lo antes mencionado, puede tener un argumento válido ante la mediatización que
vive no solo la fotografía sino los medios de información, hay que tener un aspecto en cuenta. Y es que a la hora de
realizar el encuadre de una foto o como lo hace de igual manera el camarógrafo de un noticiero, la elección de lo
que se quiere destacar, siempre va dejar por fuera un centenar de acciones o
elementos que son propios de quien realiza la captura. Con esto lo que se quiere dar a entender es
que la cámara hace una representación de esa realidad, ya que hay una elección,
propia de quien captura ese momento y en esto, es igual desde sus orígenes hasta
hoy. Ahora bien, que en la actualidad con el desarrollo que ha tenido la
industria de la fotografía, en donde no solo se ha mejorado en la calidad de
sus equipos sino en la creación de software que permiten trabajar con mejores
resultados la imagen, especialmente la fotografía de moda, como también la
publicitaria, la foto siempre ha contado con la intervención del hombre. En su elección
de elegir qué área del encuadre va tomar mayor preponderancia, de crear la
divinidad de las almas, como canon estético de los cuerpos que buscan ser
retratados, para que trasciendan en la posteridad, de algún modo la intervención
o la manipulación de una imagen ha sido una elección propia de su autor.
La autora
norteamericana Susan Sontag sostiene en su libro sobre la fotografía. “Todo empezó con un ensayo sobre algunos problemas
estéticos y morales que plantea la omnipresencia de imágenes fotografiadas,
pero cuanto más reflexionaba en lo que son las fotografías, se tornaban más
complejas y sugestivas. De modo que uno generó otro, y éste (para mi desconcierto)
otro más, y así sucesivamente una progresión de ensayos sobre el significado y
la trayectoria de las fotografías hasta que llegué lo bastante lejos para que
el argumento bosquejado en el primer ensayo, documentado y desarrollado en los
siguientes, pudo recapitularse y prolongarse de un modo más teórico; y
detenerse”.
Ante tal
cuestionamiento cabe mencionar que la
fotografía, sea esta análoga o digital, como representación verídica, quien muy a pesar de
las posibilidades de trucaje y manipulación que desde tiempo atrás ha surgido, no ha perdido el carácter de sustento de la
realidad, puesto que tampoco
ha perdido su validez y vigencia ya que la prensa, medio que la soporta,
avala su contenido bajo la ética periodística.
Un claro
ejemplo de veracidad de la foto, vivió el gran Robert Capa, fotoperiodista
quien durante la guerra civil española registro un momento que quedaría para la
posteridad. La impactante fotografía, titulada 'El soldado caído' o también conocida como
'Muerte de un miliciano', se convirtió en el icono de la contienda española y en la obra
cumbre del fotoperiodismo de guerra. Dicha foto en mención se habló en su
momento que había sido un montaje. No obstante, la peculiaridad de la foto,
como lo describe ante la ausencia de soldados próximos a Borrell, el anarquista
que luchaba contra el ejército de Franco y protagonista de la imagen en el campo de batalla y la falta de pruebas visibles
de la herida de bala, alentó las
sospechas de falsedad.
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| Muerte a un miliciano - De Robert Capa |
De esta
manera el rol de la fotografía en nuestros tiempos ha generado diversos
cuestionamientos como ¿Quien posee una cámara puede considerarse fotógrafo?. Aun
cuando desde los dispositivos celulares se
cuenta con importantes avances en materia de imagen. Ajustes de iso,
filtros, balances de blancos, entre otras aplicaciones lo que termina siendo
una posibilidad amplia al servicio de la masa.
Ahora la problemática de la fotografía no solo esta signada en cuanto a
la credibilidad y la autenticidad de la imagen, sino en el uso que se hace de
la imagen por parte de la masa y las plataformas en las que su distribución es masiva.
El interrogante genera múltiples opiniones a favor y en contra y no porque la fotografía deba ser un campo
que excluya y que deba estar al servicio
de unos pocos, sino por el reconocimiento que quizás hoy se le está dando desde
los propios medios.
El resultado
de ello, deja claramente una evidencia. Los efectos de la globalización y el
rol hegemónico que juegan desde los medios, hacen del sistema dominante un
alerta en lo que refiere a su rol, aun cuando pueda sonar contradictorio pues
la fotografía ha sido uno de los campos que más ha ayudado al fortalecimiento
de ese mismo sistema pero que ha debilitado su valor en una sociedad inmersa en
el consumo, pasiva, retraída que poco a poco va hacia el abismo.
De esta
manera podemos llegar a una definición
de la fotografía mencionando “Que es un medio mecánico de producción de
imágenes originales de carácter estático y apto para permanecer un largo
período. Pero aquí no acaban las implicaciones de la fotografía respecto a los otros
medios de comunicación. Si enlazamos con Jean Cloutier, la imagen fotográfica
queda ubicada dentro de los «self-media)) o medios de comunicación personales))”
sostiene José Manuel Susperregui en el texto “La fotografía como medio de comunicación
de las masas”. KOBIE
(Serie Bellas Artes) Bilbao Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Vizcaya N.º
IV, 1987.
Y es
que la fotografía vaticina la cultura de
masas no solamente en términos de su extensa difusión, sino como el vehículo de
socialización y como objeto de distracción.
Por otra parte el potencial de
reproducción masiva le ha otorgado un
carácter de mercadería.
“La cultura de la democracia de masas está
condenada a convertirse en mercancía. La cultura se produce en serie por
técnicos especializados que han sido contratados por hombres de negocios. La
audiencia son consumidores pasivos cuyo poder no sobrepasa la elección de
comprar o no comprar… Este análisis está
relacionado con las características que señalan Adorno y Horkheimer: teóricos de
la escuela de Frankfurt, estandarización, estereotipación, conservadurismo,
mendicidad, manipulación.”
Y es
que como lo sostiene Clayton, Zoe al mencionar que la popularidad de la fotografía
estereográfica jugo un rol importante para la época, ya que se convirtió en el primer fenómeno visual
de las masas. De igual manera lo cita Adrián Villegas al referirse que “Hay un estrecha relación entre la sociedad
y cultura de masas y la sociedad de consume (desde la industrialización)”.
A modo
de conclusión la fotografía ha sido un vehículo no solo importante sino un
participe de la transformación social que ha vivido la sociedad desde mediados
del siglo XIX, pasando por su vertiginosa
hibridación en los XX y que decir en la actualidad. Sin duda la imagen fija ha sido el enclave
para documentar todos esos momentos que han sido representados a través de la
mirada subjetiva, en ocasiones condicionada por el avance tecnológico de la máquina,
como también de la ideología misma que proveen desde las esferas hegemónicas que
aun manejan los medios y la información. Es parte sin duda de ese cambio
cultural que ha venido teniendo la sociedad y su masa, un cómplice interminable
que hoy consume con mayor frecuencia, puesto que hay nuevos roles, nuevos
espacios donde las dinámicas y la participación le permiten estar y tener un
protagonismo. “las llamadas redes sociales” son el espacio para su promoción y divulgación
que es manejada por las fuerzas que dominan el sistema y que buscan en la mediatización
y en las mentes retraídas de la masa, cautivar contenidos, a veces vacíos y
carentes en cuanto a lo conceptual, pero que ha servido de igual forma para
mostrar otros escenarios y otras variantes que desde los mismos medios, no se
alcanzan a exponer.
El mundo
de las contradicciones. Así se vive en la sociedad actual en las falsedades de
la mirada de quienes condenan la fotografía,
pero que sin duda, la hacen parte de su cotidianidad, quizás porque necesitan
perpetuarse en el tiempo, o quizás porque es la única evidencia de los hechos
que serán ese y no otro, el instante decisivo. No importa si para ello, el dispositivo
con el que se registre sea un celular o
un equipo réflex con un sensor más
avanzado. La fotografía va más allá y
mucho tiene que ver con la mirada naciente en la sensibilidad de las
almas, de la que pocos llegan a desarrollar. Quizás porque caen en el cliché de
lo que boom mediático ofrece en nuestros
días. “cualquiera puede ser fotógrafo” selfies, y un recuerdo quedara
registrado. El escenario abierto por la industria del entretenimiento le da
hoy, el protagonismo a la fotografía de ser
protagonista hasta en el famoso reallity “Master Photography”.
Lo sostiene
Suntag en su capítulo al mencionar que “El
mundo de la imagen Cuanto más retrocedemos en la historia, como ha advertido E.H.
Gombrich, menos precisa es la distinción entre imágenes y cosas reales; en las
sociedades primitivas, la cosa y su imagen eran sólo dos manifestaciones diferentes,
o sea físicamente distintas, de la misma energía o espíritu. De allí la
presunta eficacia de las imágenes para propiciar y controlar presencias
poderosas. Esos poderes, esas presencias, estaban presentes en ellas”.
Y seguirán
estando creería yo, por siempre, pues poder transciende y va más allá de esa
propia representación de la realidad.









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